Final Fantasy VIII (PlayStation)

  • Año de lanzamiento: 1999
  • Plataforma: Sony PlayStation
  • Desarrollador: Squaresoft
  • Género: RPG

Final Fantasy VIIIFinal Fantasy VIII

Como el resto de Final Fantasy, la octava entrega no tiene nada que ver con las anteriores. De hecho, me atrevería a decir que es uno de los más singulares dentro de la saga. Con un estilo visual único, unos personajes más humanos que nunca y seguramente, con algunas de las personalidades más complejas que podamos encontrar en un videojuego, Final Fantasy VIII marcó un cambio radical en la imagen de la saga, con admiradores y detractores por igual.

La profundidad de los personajes fuerza a tener una de las listas de personajes más corta, con solo seis miembros, pero que podemos manejar y potenciar a nuesto antojo, con infinidad de opciones. Los básicos son los mismos de la fórmula que tan bien funcionó en las anteriores entregas, con batallas por turnos, niveles y una historia en un mundo inmenso y variado, pero su funcionamiento es muy distinto, con opciones que únicamente existen en esta entrega. Los enlaces (sistema mediante el cual se vinculan las magias a las características), los Guardian Forces (o GF) con sus habilidades, el sistema de extracción, el magnífico juego de cartas o la inexistencia de puntos de magia son algunas de sus singularidades. Incluso el entorno, que lejos de castillos ocurre en una especie de universidades. Otra que siempre he encontrado muy curiosa, fuera de la línea tradicional, es el sistema de subida de nivel, que es constante independientemente del nivel, es decir, siempre se requieren mil puntos de experiencia. Lo que cambia es la experiencia que nos dan los enemigos en función de nuestro nivel (y no del suyo).

Final Fantasy VIII no deja de ser una historia épica, llena de secuencias en Full Motion Video, siguiendo las líneas más rígidas de Squaresoft. Todos los puntos llenos de emoción están puestos para ser más disfrutados que jugados, y eso no es en ningún caso malo, es simplemente la representación de lo que, quizás, era el límite narrativo de la PlayStation. Sin embargo, su calidad es tal que es uno de los títulos que mejor ha resistido el paso del tiempo y sigue siendo uno de los juegos más sobresalientes para PlayStation. El secreto no está en el jugo que Squaresoft sacó de la consola; sino del espectacular mundo que creó usándola, con majestuosas universidades, grandes jardines y tecnología espacial, junto con una banda sonora inolvidable. La historia de Squall, Rinoa y Seifer está llena de secretos y giros - al igual que el propio juego.

 

Valoración / Opinión personal

Como dije al inicio, el cambio de imagen en Final Fantasy VIII no dejó indiferente a nadie. En mi caso, me cuento entre los admiradores, pero por razones que van incluso mucho más allá de la estética. Final Fantasy VIII abrió en mi un nuevo mundo. Aunque hasta entonces había jugado a cientos de juegos y con muchas grandes experiencias, ninguno tenía la profundidad, historia y personalidad de Final Fantasy VIII. Recuerdo tanto las largas sesiones de juego como las largas noches de estudio de la lista de transformaciones de materiales posibles, de las cartas y su obtención, de preparación de estrategias lo más óptimas posible para potenciar al máximo mi equipo formado por Squall, Rinoa y Zell. Supongo que en parte es la consecuencia de no haber jugado primero a Final Fantasy VII (que lo jugué más tarde), pero para mí, la octava entrega es una de las más especiales de toda la saga. En mi humilde opinión, uno de los juegos que merece la máxima calificación. Imprescindible.

 

Curiosidades

¿Sabíais que dos canciones de la banda sonora de Final Fantasy VIII fueron las elegidas por el equipo americano de natación sincronizada en los Juegos Olímpicos de 2004? Les valió el bronce.

 

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