Commodore 64

Características

  • Fabricante: Commodore
  • Procesador: 8-bit MOS Technology 6510 @ 0.985 MHz
  • Formato: Cartucho / Disquete / Casette
  • Puertos: 2
  • Librería de juegos: se salen de cualquier estimación. Con 10.000 aplicaciones comerciales, la mayoría juegos, más las no comerciales, estamos en cifras astronómicas.
  • Precio original: 399 libras / $595.
  • Ventas: entre 12,5 y 17 millones de unidades. Es el modelo de ordenador más vendido de la historia y lo sigue siendo a día de hoy.

Commodore 64 - BreadbinCommodore 64 - Breadbin 

Historia

Es difícil de entender la historia de Commodore sin entender la historia de Jack Tramiel, su fundador. Él fue quien creó Commodore y la colocó como líder en el mercado de los ordenadores personales; pero también fue su salida la que cambió la cultura de la compañía y la convirtió en lo que terminó siendo: una compañía mal gestionada con un gran producto que murió de éxito.

De Jack Tramiel hablaremos por separado, pero para tener una pincelada, los orígenes de Tramiel fueron extremadamente duros; prisionero judío durante seis años en un campo de exterminio Nazi, consiguió sobrevivir y saltar el Atlántico dónde se unió al ejército americano. Allí aprendió a reparar máquinas de escribir (las vueltas que da la vida) y lo destinaron a Nueva York, dónde dejó el ejército para abrir una tienda de máquinas de escribir en el Bronx. Pero el negocio siguió creciendo.

En 1955, Tramiel vio la oportunidad de saltar a Canadá, y lo hizo con su compañía, hasta que en 1962 Commodore salió a bolsa. En 1965 esta historia de pobre a rico se tambaleó; Commodore se encontraba en problemas financieros por los negocios de uno de sus directivos. Y como siempre, Tramiel sobrevivió a la crisis; pero a cambio, tuvo que ceder el control de Commodore a quién le prestó el dinero, Irving Gould. Jack Tramiel usó ese cash para comprar MOS Technology, en esos momentos un emergente fabricante de semiconductores de Pennsylvania. El sabía que el futuro estaba en los chips y su suministro y que si tenía que comprarlos a competidores como Texas Instruments no podría mantenerse vivo en el negocio.

Entre otros, MOS Technology fabricaba el 6502, un casi clon del M6800 de Motorola, pero con un set de instrucciones distinto. Pero para aumentar su distribución – y conseguir cuota de uso entre los ingenieros – MOS los distribuía a precios mucho más bajos. Así, con el coste en mente, Steve Wozniak lo usó para el primer diseño de Apple... algo que lo convertiría en uno de los chips de 8-bits más populares de la historia.

La compra de MOS Technology dio rápidamente sus frutos. El diseñador de chips Chuck Peddle había construido un ordenador contenido en una sola placa. Cuando Tramiel conoció este hecho, le dio seis meses para convertir esa placa en un ordenador personal real. Así nació el PET, anunciado en 1976 y mostrado por primera vez en 1977. Con una memoria de 4K o 8K, el PET fue más conocido por sus problemas que por su éxito. Más del 50% de las unidades pedidas no eran recibidas, los distribuidores tenían que pagar en adelanto sin saber cuando lo recibirían, y algunos elementos – como el teclado – eran de cuestionable calidad. Pero aún así, la demanda era elevadísima. Y más cuando Tramiel se dio cuenta que tenía una gran oportunidad al otro lado del charco. Con su lanzamiento en Europa, el PET fue un tremendo éxito – para los estándares del momento – dominando el 80% del limitado mercado de ordenadores de finales de los 70 en Europa.

Pero aquí no se quedó todo. En 1978, MOS Technology desarrolló un chip capaz de usar el color, en vez de las pantallas monocromáticas (en general, de fósforo verde). El chip no se vendió bien en su momento por la ausencia de monitores de color en el mercado general, pero dos años más tarde, en 1980, empezaban a extenderse. Apple y Atari desarrollaron sus ordenadores en color. Chuck Peddle insistía en la necesidad de entrar en la batalla. Pero no fue hasta un encuentro en Inglaterra cuando Jack Tramiel anunció que quería un ordenador en color inmediatamente, y que lo quería por 300$.

En un momento en que, como mínimo, costaban el doble, Jack se justificó diciendo que venían los japoneses. Dijo a sus empleados que tenían que ser como los japoneses; siempre con algo nuevo, para que nadie se adelantase. Y de hecho, Tramiel tenía razón. En esa época, los fabricantes japoneses se caracterizaban por observar detenidamente la evolución de los productos electrónicos que se lanzaban al mercado. Cuando las cantidades vendidas de aquellos que tenían éxito eran suficientes como para empezar la producción en masa, ellos empezaban. Así podían entrar con un producto mejor a un precio menor.

Así que Tramiel propuso empezar directamente con el precio bajo para contrarrestarlo, y así eliminar virtualmente cualquier opción de competencia. Incluso si la competencia podía alcanzar el mismo precio, entonces él sería capaz de bajar incluso más, al haber generado una economía de escala.

Y así nació el VIC-20. Un ordenador que fue la entrada de miles de personas al mundo de los ordenadores, por su reducido precio y por su disponibilidad en grandes almacenes. Tanto el precio como las capacidades y posibilidades de expansión del VIC-20 fueron uno de los factores del crash de 1983, que destruyó el mercado doméstico de las videoconsolas.

¿Por qué hablamos del VIC-20? Pues porque de su expansión nació el ordenador más popular – al menos en cuanto a ventas – de la historia de la informática, el Commodore 64. Con 16 colores en vez de 8, 40 líneas en pantalla en vez de 22, y con chip sonoro, era compatible con los periféricos de su predecesor. Y además, con 64k de RAM – coincidiendo en el tiempo con los 48k de los hasta cuatro veces más caros Apple. El Commodore 64 se vendía de inicio por 595 dólares, precio que incluso con el éxito de ventas no tardó a bajar a 400$.

Entre todo esto, empezó la guerra de precios en Estados Unidos. La batalla más sangrienta fue entre Texas Instruments, Atari y la propia Commodore. Para no extenderme, la historia es básicamente que los fabricantes empezaron a ofrecer descuentos, primero a consumidores, luego a distribuidores e incluso descuentos por traer un sistema anterior de la misma marca a la tienda. Con esta batalla se llegó a vender muy por debajo de coste, pero los distribuidores todavía seguían ganando con los periféricos, que abundaban en el caso del Commodore 64. Pero la locura llegó cuando Commodore ofreció 100$ de descuento al ofrecer cualquier sistema obsoleto. Las Atari 2600, Intellivision, VIC-20 e incluso Sinclairs empezaron a volar.

El resultado, tan dramático como la batalla. Texas Instruments llegó a perder 100 millones de dólares en un trimestre y salió para siempre de la industria de los ordenadores personales. Atari reportó unas pérdidas enormes a Warner, su propietaria. Y en verano de 1983, Commodore se convirtió en el primer fabricante a llegar a los 1.000 millones de dólares en ventas.

Y con esto, Jack Tramiel dimitió, dejando Commodore. El shock en la industria fue total; nadie era consciente que Tramiel estuviese descontento en Commodore, la empresa que él había creado – pero de la cual ya no era propietario.

Hay muchos rumores al respecto; uno de los que parece más creíbles a la vista de lo que ocurriría más tarde con Tramiel en Atari, es que Jack Tramiel intentó colocar a sus hijos en el comité de dirección, algo a lo que Irving Gould se opuso. También es cierto que Tramiel era un hombre muy complicado de carácter y de tratar; muchos de sus empleados no resistían mucho tiempo con él. En todo caso, Tramiel se marchó y terminaría, no mucho más tarde, comprando Atari a Warner y colocando a sus hijos en la dirección. Pero esa es otra historia.

Y por la rápida sucesión de presidentes en Commodore después de eso se decía que la puerta del despacho del presidente era giratoria; en todo caso, el Commodore 64 y el mejorado Commodore 128 tuvieron un éxito permanente durante casi 10 años, convirtiéndolos en el ordenador personal más popular de la historia. Su sucesor fue la línea Amiga (que culminó en el Amiga 1200) pero ya hablamos del salto a los procesadores de 16 bits. No os perdéis su review del momento - con unboxing de 1982:

 

Innovaciones / Curiosidades

  • Sus capacidades de expansión no tenían punto de comparación con nada hasta el momento. Se puede jugar con cartuchos, con disquetes (y hay decenas de modelos) y en casette. De hecho, su número y tipos de ranuras o puertos de expansión me sigue sorprendiendo a día de hoy.
  • Como hemos dicho, es oficialmente – y sigue vigente – el ordenador personal más venido de la historia.
  • Me parece algo curioso y destacable que siendo una máquina americana, disfrutase de su mayor éxito y popularidad con diferencia en tierras europeas.
  • Su gran innovación fue, junto al ZX Spectrum, la de hacer llegar por primera vez (y para quedarse) a la microinformática de consumo a los hogares.
  • Las capacidades de sonido del Commodore 64 fueron el principal atractivo comparativo para elegir las versiones de los juegos para esta máquina.

 

Killer Games

  • Maniac Mansion: primera aventura gráfica de LucasArts con SCUMM. ¿Que no lo conoces? Apaga el ordenador y vete a la cama.

  • The Last Ninja: un gran juego de aventura isométrica.

  • Ultima IV: este RPG británico sentó las bases de muchas de las características que hoy damos por sentadas. Aunque no hayas tenido la ocasión de jugarlo en profundidad, vale la pena entender todo lo posible sobre este juego y su creador, Richard GarriottLord British.

  • Elite: quizás uno de los juegos de simulación espacial más avanzado a su tiempo.

 

Jugabilidad en el presente

Si bien la jugabilidad sigue siendo grande para sus clásicos, la verdad que suelo preferir mis partidas al Amiga 1200 sin ser, técnicamente, comparables. Desde mi perspectiva, es un poco engorroso usar el Commodore 64 hoy en día. Comparándolo con una consola, sólo entre cables, disquetera, lector de casette, tiempos de carga y sintonización del monitor se pierde un buen rato. Siempre exceptuando, claro está, que lo tengas permanentemente montado en su habitación. Un gran aparato; pero no apto para partidas cortas.

Parte del montajeParte del montaje 

En mi colección

Tengo un Commodore 64 en su versión inicial, la llamada “breadbin” por su aspecto. Desde que inicié oficialmente mi colección fue uno de mis objetivos; no tan solo por su importancia histórica, que es muy grande, especialmente en Europa, sino que también por su aspecto, que a mi modo de ver desprende tal aroma estético de principios de los 80 que si tuviese que buscar una sola imagen para definir esa época, seguramente usaría el Commodore 64 y su teclado - incluyendo el click mecánico al presionarlo. Como periféricos dispongo de la disquetera más habitual – la 1541 – el lector de casette y uno de los cartuchos de potenciación más conocidos, el Final Cartridge III, que permite cargar algo más rápido los juegos en disco de 5¼. La verdad que el montaje es tan encantador como aparatoso. Literalmente.

 

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