Aunque la tercera generación fue de las más activas (y más importantes) en la historia de las consolas de sobremesa, para las consolas portátiles fue una época de hibernación. Después de la desaparición de la Microvision, el mercado quedó dominado por las Game&Watch de Nintendo y pequeñas consolas LCD de otras compañías. Si bien la tercera generación de consolas portátiles no vio ningún lanzamiento destacable, fue la generación del desarrollo de las consolas que romperían el mercado y harían del mercado de la consola portátil el más lucrativo – y extendido - de la industria.

Y así, en 1989, verían la luz la Game Boy y la Atari Lynx, seguidas de cerca por la Game Gear a principios de los 90. Del mismo modo que la NES relanzó el mercado de la consola como el fénix resurgido de las cenizas durante la tercera generación, la Game Boy hizo el equivalente en portátiles durante la cuarta.

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